martes, 21 de febrero de 2017

Harta

De los que escriben libros que les escriben otros, porque en realidad no tienen nada para decir
De los que se hacen los zen y son egoístas, abandónicos, egocéntricos, y tan cabrones como cualquiera
De los que tuvieron cáncer y escriben un libro
De los racistas alimentarios
De los que viven por y para el aspecto exterior pero lo niegan
De los que se horrorizan con la eutanasia pero cuando se muere alguien muy enfermo se lo toman con demasiada naturalidad. Demasiada.
De las mujeres que están siempre buscando detectar la agresión masculina y se ponen insoportables
De los que defienden a rajatabla cualquier "colectivo" y no pueden razonar. Sólo defienden corporativamente.
De los "colectivos" de esto y lo otro. Porque se olvidan de las personas.
De Madonna, que no se dio cuenta de que está vieja y pasada de rosca.
De las actrices de Hollywood que tienen los hijos de a dos y adoptan mil pibes. No me cierra.
De que digan que Cuba tiene el mejor sistema de salud pero se vayan a curar a Estados Unidos.
De los íconos incuestionables. Nadie es incuestionable.
De que se enojen cuando para esclarecer un crimen se investigue a la víctima. Es ilógico enojarse x eso.
De los listados e inventarios de "dime de qué te enfermas y te diré de qué sufres".
Del pensamiento positivo que se convierte en una muletilla que a la larga me suena tan mágica como la ristra de ajos y la estampita de San Expedito.
De los regalos por compromiso.
De la hipocresía familiar.
Del viaje de egresados a Bariloche.
De los latinos que entienden inglés pero no lo saben hablar y me interrumpen.(igual, gracias x darme trabajo)
De los tatuajes. Sobre todo de los antiestéticos, de mala calidad.
De los docentes que se victimizan pero en el fondo tiraron la toalla y los pibes les importan nada.
Del consumismo.
De que digan que no son consumistas.
Del wassap.
De la gente que te mira el celular y sabe cuándo lo cambiaste. Detestable.
De que paseen a los perros sin correa.
De los que creen que yo debo querer a su gato y a su perro como los quieren ellos. Y no me quieren si no lo hago.
De los porreros progre que se creen más open minded que yo porque cultivan marihuana en el balcón
De los que dicen "adelgacé por salud" pero si ser gordo fuera saludable igual adelgazarían. Primero la estética. No nos engañemos.
De los lindos que dicen que la belleza no importa. Y sí, sos lindo. A vos que la tenés no te importa.
De Maradona, Mirtha Legrand, Susana Gimenez y Juliana Awada. Basta.
De los que pretenden hacer de la esposa del candidato una primera dama candidata. No da.
Del logo Love contra Trump.
De los actores comprometidos. Les voy a creer cuando hagan muchas funciones gratis.
De las denuncias de violencia de género por Facebook, wasap, revista Gente y afines.
De los que escrachan por las redes sociales pero no tienen huevos para denunciar a la justicia. En cualquier tema.
De los hijos e hijas de los famosos.
De que a los perros se les de más importancia que a los niños.







jueves, 12 de enero de 2017

"Cuando miro la cara del espejo" (Perdón,Borges)

Casi nadie recuerda cuándo se miró por primera vez al espejo. Recuerdo haber llevado a mis hijos en brazos y mostrarles su imagen cuando era muy pequeñitos, y de mí misma, recuerdo una fotografía que tomó mi papá reflejándonos ambos en un espejo, él sacando la foto y yo en primer plano, con mi cara de asombro virgen y mis encías desdentadas florecidas de sonrisa incondicional.
Si pusiéramos una cámara detrás del espejo y filmáramos cada vez que nos miramos a lo largo de nuestra vida nos maravillaríamos, una vez más, de la perfección del tiempo.No es perfecto el tiempo por lo que nos hace sino que es perfecto porque no discrimina, es perfecto porque no se detiene y en eso se asemeja -en una sociedad nada anónima-a su socia incondicional, la muerte.
Lo cierto es -y ya se dijo muchas veces- que el espejo guarda todas nuestras imágenes en un espacio que no ocupa lugar y en un tiempo que no se detiene. El espejo nos mira y nos guarda como me guardó a mí, niña y sonriendo camino a los dientes definitivos, pequeña, regordeta, aniñada... con esa felicidad inconciente que proviene de la ignorancia.... y un día el espejo me miró y vio a una pequeña señorita en ciernes, con breves senos y un toque andrógino todavía,  y luego me siguió mirando y vio a una linda mujer, delgada y de finos rasgos, y otro día me vio llorando por vos, y otro día nos vio ardientes de deseo a los dos, y después me vio desnuda, los pechos llenos y un enorme vientre interrogándome otro día más si sería nena o varón y tratando de aprehender el milagroso desatino de la naturaleza, que hizo crecer dentro mío a alguien más, desconocido y azaroso, pero mío como mi alma.
Hoy me mira este espejo -¿dónde están sus ojos, a dónde se lleva mi imagen en instantes?- y yo lo miro a él. Ojos muy chicos como mi madre, boca adusta y dura, como ella. Cejas que se enrulan indisciplinadas -gracias papá-, rasgos duros que cada vez se desarman menos seguido con sonrisas. Al espejo no le importa. Prolijo, meticuloso, exhaustivo y democrático, me refleja sin mentiras ni photoshop.
Al menos, alguien no miente.  

viernes, 6 de enero de 2017

Estos Reyes sí que son magos II

Dos años han pasado desde nuestra crónica sobre los Reyes Mayos. La época no ha cambiado en absoluto, todo sigue rápido y furioso. Los reyes no se inmutan.Dos mil años de permanencia son un récord que pocos logran batir.  Han hecho algunos ajustes. En las redes sociales por supuesto que no se siguen para que no haya despelotes, porque son tres reyes, finalmente, y el ego los mata. Al final los tipos son monárquicos, qué les puedo decir. Y estar los tres juntos en la imaginación de la gente es jodido. Si Ud. lo piensa bien, nunca recuerda un trío completo. Siempre queda uno solo en el recuerdo.  Por todo esto contrataron un community manager en las redes sociales (es decir, un tontín a sueldo que les administra las pavadas que postean en las redes y contesta las boludeces de la gente, como tiene Macri o cualquier político de nuestros días) pero además se hicieron cuenta en Instagram: esa se les había pasado por alto. Ahí se fotografían con niños de altos recursos de todo el planeta, porque ni en pedo van a donde están los niños desnutridos, refugiados, olvidados y pobres. No jodan. Ya fueron una vez con Jesús y es suficiente. Para lo que les sirvió... digo, en términos de paz y amor.... Ni qué hablar con respecto a wasap, todos tienen cuenta y dividieron los grupos por país para que no se les arme quilombo. En Siria no hay grupo, aviso.En Haití y Cuba tampoco. Y por supuesto tienen los grupos en silencio y un community manager cada tanto pone un emoji para que los pibes se sientan escuchados.Muchos clientes.No dan los costos.El año próximo van a largar su App para localizar dónde están los mejores regalos al mejor precio y en el 2019 se van a atrever con Snapchat. También en esta época y para el año próximo planean el 3KingGo (similar al Pokemon Go)
Retomemos: Melchor (el del oro) hizo inversiones y vendía jugadores de fútbol. Se radicó en Dubai y viaja con frecuencia a China, que está robándole jugadores a los semilleros del mundo. Se dice que participó activamente en el pase de  Carlitos Tevez; estuvo en el casamiento camuflado como mozo, de incógnito, y allí cerraron el pase. Aprendió mandarín, no se casó (viaja mucho) y en su página web notó que se había olvidado de poner el verso de misión y valores, y lo puso. Un verso de aquellos.Un ejemplo, un amor de hombre. Cuando no es rey mago es representante de futbolistas y cuando no es nada de eso, se comenta que hace caridad, de esa que hacen los artistas multimillonarios, esa caridad que está tan bien entendida que nunca sabés dónde termina, pero en casa nunca.
Gaspar, recordemos, es nuestro rey vegano, un tipo de ritmos lentos, que se rehúsaba a las telas sintéticas y más bien tradicional. No sé si lo lamento o me alegra informales que sigue igual. Aunque todos sus intentos de integrar a la imagen de los Reyes Magos la alimentación saludable,por ejemplo, o un mensaje de no crueldad con los animales y otras ideas filosóficas, chocan sistemáticamente con lo que le dicen sus compañeritos de ruta: "¿Qué va a decir McDonald´s? no jodas, nos van a quitar los auspicios!" Tiene un FB secreto donde postea incesantemente lo que su verdadero yo le dicta. No quiere que se lo coma el personaje. Porque carne no come.
Baltasar había salido del placard asumiendo su homosexualidad, pero resulta que tuvo terrible crisis. Unas fotos hot suyas salieron a la luz. El problema es que estaba con una mujer y un hombre.Ahora el tipo no sabe quién le gustó más.En la variedad está el gusto, dicen. Es militante en Black Lives Matter y por supuesto odia a Trump, quien justamente planteó una terrible discusión entre los Reyes Magos: Melchor lo apoya secretamente (se le nota la hilacha) ya que sus negocios están relacionados con el dinero. Gaspar entró en una terrible depresión cuando ganó Trump y trató de sobrellevarla fumando marihuana natural de su huerta pero le pegó mal y se puso más depre. Y Baltasar ya empezó a tramitar un pasaporte italiano porque siendo homosexual y de color, la cosa se le complica y mucho.
Todos los queremos. Todos queremos creer en ellos.
Es como que nos dimos cuenta de todo, pero no queremos entender nada.
 

martes, 3 de enero de 2017

Volvería

El olvido opera en las sombras, como un agente secreto. La química del olvido deshace las sensaciones. Retuerce los días y los enreda, para confundirnos y hacernos creer que eso que pasó hace tanto tiempo sigue pasando, o que pasará.Pero es inexorable: nos vamos a olvidar. El olvido eterniza ese día  para castigarnos con la repetición incesante de lo que no vamos a volver a tener jamás.Pero trabaja codo a codo con los recuerdos, porque una parte del olvido está hecha de recuerdos que perdemos, por usarlos y usarlos por miedo a olvidar....  La mente organiza un laberinto que lleva siempre al mismo lugar sin salida. Y este amor ya está vetusto.Hasta yo lo comprendo. Es un mueble viejo. Fuera de moda. Apolillado. Las bisagras rechinan, las cerraduras se traban, y adentro no hay nada. Es como la cáscara seca de un insecto muerto, que conserva la forma, pero no la sustancia. Ya no pesa nada, se lo lleva un leve viento. Nido vacío, pecho sin leche,así es este amor.
Guardarlo es inútil. Ya no huele a nada.Es una tela que se deshace.Ni siquiera hay que matarlo, no sé si murió, y si así fue, cuándo. Ocupada como estaba recordando, no presté atención cuando lo vi pasar vestido de negro. Es cansancio.Es mentira. Es viejo.Es una idea que fue un sentimiento. Ya no puedo sentirlo y pensarlo me cansa demasiado.
Ojalá no te pase lo mismo. Ojalá no puedas olvidar.Ojalá hoy empiece tu derrotero y que me pienses hasta secarte, que me quieras hasta el error, que me anheles con olores y palabras y ojalá que yo no me entere, porque volvería a quererte.

jueves, 17 de noviembre de 2016

En carne propia

No había podido resistirse. Recordaba el olor y casi podía reproducir en su mente el sabor. No sabía si lo guiaba un instinto atávico o si simplemente la prohibición lo afectaba tan ridículamente como si pretendieran que no le gustara el chocolate o le gustaran los elefantes.No se sentía libre. Elecciones de la vida diaria se habían convertido en delitos deleznables. Corría sin parar porque sabía positivamente que le esperaba el cautiverio humanitario -un eufemismo para "cárcel"-, y casi de por vida, si los tratamientos desarrollados recientemente no surtían el efecto deseado. El primer método se había implementado recientemente, y  modificaba papilas gustativas -mediante químicos y flavonoides sintéticos, y un cóctel de químicos que alteraba ciertas percepciones de olores y sabores modificando la glándula pituitaria- y el otro tratamiento estaba ligado a estímulos visuales, durante el cual lo obligarían a ver cuatro horas ininterrumpidas de matanzas, diariamente, hasta que manifestara alguna emoción que demostrase empatía por el animal. Se había establecido una graduación de emociones y un cálculo de densidades emocionales. Y en base a eso se devolvían paulatinamente ciertos "derechos" que se habían perdido automáticamente al ceder a la tentación. Tomar agua era el primer derecho que se restauraba si se demostraba una empatía de 8, muy alta para los cánones de la Policía Natural. Para recobrar el derecho a ver a la familia, la conversión debía ser total. La idea era perder y recobrar los mismos derechos perdidos y recobrados por los animales. Pero al igual que cualquier humano con autoridad, la Policía Natural también se había corrompido.Existían falsas denuncias y delaciones.  Cobraban por restaurar derechos cuando no correspondía. Y había algunos que ejercían su sadismo alargando los "tratamientos" hasta límites tan extremos que devolvían a la persona a su familia cuando estaba al borde de la muerte, porque se consideraba incivilizado que alguien muriera en cautiverio. Todavía, decían, seguíamos siendo civilizados. Nadie moriría: ni personas ni animales. Pero los efectos de los tratamientos químicos para la conversión eran devastadores, con daños irreversibles y consecuencias que ni siquiera se sabían aún. Pero el negocio de los químicos supresores era billionario. Como siempre,se miraba para otro lado.
Aparentemente eramos civilizados. Pero desde que varios Gobiernos mundiales habían sido elegidos y gobernaban líderes veganos, se había formado una coalición que había logrado imponer leyes con condenas largas y penosas, a cualquier persona que consumiera carne o productos derivados de animales. Los diputados, senadores y representantes de todos los Parlamentos de esos países habían hecho lobby, y temerosos del clamor no digamos popular pero sí de mucha gente - la más radical- , paulatinamente se habían aprobado leyes que reprimían con la cárcel cualquier consumo no vegano.  Ya no se trataba de una cuestión de gustos, decían, ni de preferencias personales.Era una cuestión moral. El resultado fue una coalición de gobiernos que encauzó el fervor de muchísimas personas - de una militancia casi rayana en la obsesión, las más radicalizadas, que no eran todas-  y en el término de varios años el nuevo racismo era el racismo alimentario. La gente había encontrado una nueva excusa para dividirse, y esa era el hábito alimentario personal. El otro problema era que no había una mayoría marcada, sino dos inmensas mayorías antagónicas, dos porciones de humanidad que habían elegido, encontrado y perfeccionado un motivo para pelearse, categorizarse, juzgarse y condenarse.Y detrás de esas personas, cuyas motivaciones no nos corresponde juzgar, había un enorme negocio, como lo hay siempre detrás de toda causa, justa o injusta. El negocio del agua, el de los químicos supresores para alimentación selectiva, el negocio de los conglomerados multinacionales de huertas orgánicas -que seguían empleando niños para la recolección y cosecha, pero eso ya no espantaba a nadie, el negocio de.....
Mientras tanto, los animales proliferaban por doquier. Ya no había espacio para tantos. La tasa de natalidad -humana- era negativa, porque la gente no se reproducía a la misma velocidad que los animales, la mayoría de ellos multíparos. Se había convertido en obligatorio adoptar un animal y mantenerlo.Una mascota por hijo era el mínimo. Había Licencias por Maternidad animal, en el caso de que la mascota tuviese cachorros. Como era obligatorio no castrar a los animales porque se supone que todo animal tendría una casa, el negocio de los anticonceptivos animales era fenomenal.Y el presupuesto para mantener un animal era prohibitivo. La Policía Natural realizaba requisas periódicas en todos los hogares, y cualquier mínima infracción se penaba de una manera muy particular: un castigo a los hijos humanos de la pareja que hubiese contravenido las normas.Se los alejaba de los padres varias horas a la semana, en cautiverio controlado, aunque sin tratamientos de ningún tipo porque eran menores de edad y repito, éramos civilizados.
El corría.Sin parar.De pronto sintió deseos de que se lo comieran, de que lo asaran y se lo comieran, de que lo despedazaran animales de todas clases,pero estaba seguro de algo: quería comer carne.Y ya no le importaba nada, su elección alimentaria se había convertido en una triste bandera de reclamo libertario, en una patética metáfora del fanatismo más legalizado. Y estaba harto del refinamiento de derechos que lo había dejado parado en la supuesta vereda de la delincuencia, que lo iba a obligar a meterse químicos en el cuerpo para reprimir un deseo, sintió miedo, como un animal, sí.
Lo habíamos logrado.Ya nos sentíamos animales.Sin embargo, algo parecía haber fallado: repetíamos todas las viejas estructuras de antaño: los negocios millonarios,el soborno, la crueldad refinada, la libertad cercenada en un marco legal.Nos habíamos creído los más compasivos pero seguíamos siendo los mismos hombres y mujeres que, simplemente, elegían alternadamente una nueva manera de ser animales.    

lunes, 31 de octubre de 2016

Secta Zen

Intoxicados de frases de autoayuda y filosofía zen, transitamos el mundo creyendo que la cuestionable  versión occidentalizada de las filosofías orientales (y de cualquier otro enfoque espiritual) es el camino propicio para el crecimiento personal. Perdidos en el bosque de las relaciones humanas, prendemos un incienso y nos aferramos sin soltar a preceptos budistas, holísticos, de vidas pasadas, de karmas, de hoponopono, todos de dudosa y libre interpretación, tamizados por el filtro occidental del marketing, el consumismo y la moda. Encendemos muchas velas y creemos que no exteriorizar un  enojo significa perdonar,-y que exteriorizarlo anula la posibilidad del perdón, cuando es totalmente incorrecta esa creencia-;  confundimos desapego con desamor o flagrante abandono, lástima con empatía, diálogo con agresividad pasiva  y creemos firmemente que el pensamiento positivo nos salvará del cáncer. Nos apropiamos del más irracional de los  optimismos posibles,casi peor que cualquier fe, y creemos disciplinar nuestra mente para manejar nuestro cuerpo, como si el cuerpo no fuera una maquinaria que se desgasta, como un motor. No hace falta tener un bajo nivel cultural ni educativo para ser cooptado por una secta. Durante mucho tiempo el folclore televisivo nos hacía creer que sólo eran sectas las que sacrificaban animales y hacían rituales. De esta forma, se desarrolló la falsa creencia de que ciertos valores culturales o educativos nos permitirían estar a salvo de cualquier cooptación. Este error conceptual dejaba fuera de la ecuación a la parte psicológica del sujeto, probablemente la más vulnerable y la que más participa en la captación perniciosa de cualquier secta.Y esa parte, creanmé, no tiene nivel cultural. A lo sumo será un poquito más retorcida en el funcionamiento, pero libro más, libro menos, todos funcionamos parecidos en ese aspecto.
Sin embargo, hay una nueva secta. La secta zen. Trabajamos 364 días al año para ser zen, y en el día 365 nos sorprende la aurora del fracaso. Por algo será.
Creemos que creer en todo es sano,"open-minded",  en un eclecticismo que sólo conduce a la mala interpretación de cualquier creencia. Porque no entendemos  que las creencias no son excluyentes -puedo creer en todo-, sino que en un punto, son incompatibles -no puedo creer en cosas opuestas-.El otro día leía esos interminables inventarios corporales que señalan patologías relacionadas con las emociones....un dime por qué lloras y te diré que te dolerá, o viceversa, no sé bien.Aparentemente,según este mapa de desgracias corporales, las personas con juanetes no son felices. Les aseguro que no, los pies duelen mucho con una luxación de hueso. Puedo perdonar a mi juanete, recitarles frase de hoponopono, hacer yoga, indagar en mis vidas pasadas a ver si recorría un camino de piedras para ir al mercado, pero si quiero arreglar mi pie, deberé recurrir a la ayuda de un cirujano.  Muchos me dirán que lo que es interesante es la integración de las medicinas alopáticas y las terapias alternativas.No lo niego. Lo que me molesta es el extremo de negar la una para darle supremacía a la otra, y en este caso me refiero al descrédito de la medicina tradicional en pos de la alternativa, lo cual no está mal, solamente si se practica no como moda, sino como verdadera postura científica y de progreso.No sea cosa que caigamos en suplantar el negocio de los laboratorios con el negocio de los pseudo gurús salvadores de almas, de las bolitas homeopáticas y del pensamiento positivo. Puedo llegar a aceptar que la mente tiene mucho que ver con el cuerpo.Pero también creo que el cuerpo tiene una fisiología propia que muchas veces va más allá de la mente. Por más que haga fuerza y fuerza, mis células cancerosas se reproducirán con o sin mi consentimiento.No lo necesitan. Todo esto es anecdótico. Mi punto es muy otro. Es el punto que me molesta de todas las agrupaciones de personas que en algún momento pierden el eje, y la secta zen no está excluida, como no lo está excluída la de los veganos, la de los católicos, la de lo que sea.Y si digo secta es absolutamente consciente: una secta anula el sentido común, somete la voluntad, interfiere en el comportamiento diario, aleja a las personas de las personas, pone requisitos externos para relacionarse con otros.  Últimamente ser zen está de moda. El tipo sanguíneo que reacciona manifestando si algo le molesta en forma enfática es visto como un cavernícola con un mazo dispuesto a matar leones para comer.  y a continuación sigue una serie de inferencias que la secta zen -tan abierta a todo, tan vacunada contra el prejuicio- no dejará de hacer. Automáticamente el sujeto en cuestión será carnívoro, violento,probablemente le gustarán las armas, tendrá los chakras desalineados,para finalizar colgándole el cartelito "no apto zen" y archivándolo en el cajón de los desgraciados oscuros que no recorren el camino de la luz.  En cambio, el zen mantiene una aparente calma e intenta no putearte para no ensuciar su chakras. Aparente calma.Porque esa persona es igual que yo, y por ende, creo que le deben molestar las mismas cosas.Que haya elegido como ejercicio exteriorizarlas de forma diferente no lo hace mejor que yo. A lo sumo, distinto. Pero lo más importante: no hace que deje de sentirlas igual que yo. Las emociones básicas no tienen muchas vueltas. Porque de tanto mirarse el alma para ascender, la secta zen deja de mirar al prójimo. Porque muchas veces no explota para simplemente, seguir su ideario zen, para no dejar de ser zen frente a la mirada externa,porque se lo comió su propio personaje zen. La secta zen me molesta cuando me refriega por la cara su supuesta superioridad alimenticia, moral y emocional, porque se indigna con el león que mataron en África pero cree que abortar es parte de su libertad.Los leones no tienen quien los defienda, me dicen. Los fetos tampoco. Me molesta cuando se juntan en grupos para retroalimentarse de filosofías que no son parte de su cultura, por eso menciono lo del fracaso del día 365 en la práctica de ser zen: en el último día fallamos porque para nosotros incorporar lo oriental, lo de la otra mitad del mundo,-que sistemáticamente nos negamos a conocer con seriedad y profundidad-  ha sido un ejercicio ligado al snobismo, a la moda, al comercio, al marketing y últimamente, a una práctica pseudo agresiva que estigmatiza -ya que está tan de moda esa palabra- a gente común y corriente que no quiere creer en nada a rajatabla, ni adscribirse a ningún ideario oriental premasticado por gurúes truchos con diplomas de sabios.
 

miércoles, 29 de junio de 2016

Alma -Madre-

No sé si mi alma está dejando a su cuerpo porque se dio cuenta de este mutis definitivo y eterno, o si es exactamente lo opuesto. Sé que con la suavidad de una madre que le da las buenas noches a su hijo, mi alma -sin apuro- va recorriendo su cuerpo, mi cuerpo,y recogiendo aquí y allá su equipaje, como un agua clara que se cuela en cada resquicio para caer por una única vertiente. como una voluta de humo que finalmente resuelve su zigzagueo cadencioso cerca de mi frente.  Antes de subir -el cielo ¿estará arriba? puesto que no parece correcto volver a la tierra-, antes me arropa, me abriga, me acaricia, me contempla con la devoción, repito, de una madre;  mira mis ojos vacíos de expresión, abiertos todavía  -porque  era ella la que se asomaba por mis ojos y como una tirititera de emociones, era la responsable de darles brillo, ella les daba la capacidad de hablar sin palabras- y como esa madre que da el toque final a las sábanas y ruega  por el hijo y su sueño -en un silencio de lágrimas no lloradas-, mi alma posa por última vez los sutiles dedos de su halo invisible en mi frente. Y me mira. No con expresión de pena. Simplemente me atestigua, se lleva con ella mi nombre, mis recuerdos, mis amores -todos, los que fueron y los que no fueron-,mis pecados, mis secretos,toda mi pena, como si retirara sus pertenencias de mi cuerpo, y se va, planeando, y pasa junto a los pájaros abandonados a la sinrazón del viento, hasta que es un punto invisible en el cielo,. Aquí no yazgo yo.Y ella ya es solamente aire.